Borís Leonídovich Pasternak:

"Y he aquí que entonces llego él, ligero y vestido de luz,

 

fundamentalmente humano, voluntariamente provinciano, el

 

Galileo, y desde ese instante los pueblos y los dioses dejaron

 

de existir y comenzó el hombre, el hombre carpintero, el

 

hombre agricultor, el hombre pastor con su rebaño de ovejas a

 

la salida del sol, el hombre cuyo nombre no sonaba solemne ni

 

feroz, el hombre generosamente ofrecido a todas las canciones

 

de cuna de las madres y a todos los museos de pintura del

 

mundo..."

 

 

(Belleza. Asombro... Ni más ni menos)

Fdez. R.


Y violetas en el aire..., memoria... El brillo verde de mis ojos en un vaso de agua... ¡La hostia puta! Brillaba el sol en el amarillo de la cerveza..., con espuma de mar coronando de luz santa el vaso... de trigo. 

(JFR ©)




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