La Dori. Y III

Relato. JF RICO

 

Voy deambulando. Estoy en el fondo, ya (hay muchos fondos, más profundos, menos…, hay muchos…Yo estoy en uno…jodido, sí…, y no pasa nada, hombre), hago pie, camino sintiendo su base…escurridiza, los pasos son ligeros a pesar de todo…, no cuesta casi nada andar. No sé a dónde voy…, la boca seca…, tiene gracia la cosa. De un lado a otro; miro los tapacubos de los coches aparcados…Todos son, vamos que la simetría es el rasgo común…, los hay de todo tipo, pero, el patrón de todos es una circunferencia y luego…pues eso, distintos diseños…Así parece que vas como ocupado en algo, de vez en cuando miras al frente, claro, pero, vaya, parece que las calles, la gente, la ciudad, ¡eh!, ciudad…, la tienes asimilada, no te afecta…nada, ni los coches, ni los perritos que hacen que el dueño doble el espinazo par recoger su caquita…¡que es que ya manda cojones! Nada, abstraído, a lo tuyo…, que es, exactamente no pensar en nada…, en la muerte…, puede.

 

La acera, gente que te adelanta, gente que se cruza…y no se sabe bien, generalmente una mirada choca con la otra…Para esto, lo mejor son las gafas de sol…Vas como Dios, aun en invierno…, sí, es como una barrera…, ¡anda, que os jodan! Una plataforma fría, es la acera, no siento la gravedad, su fuerza, se entiende, ¡hostia!  A medida que se repite la situación -unos para aquí otros para allí…, todos ocupados, eso sí…, con papelines debajo del brazo, ¡pringaos!-, ya es estoy caminado por el centro…, sí, tiendas, oficinas…, pin, pan, pun…, gente…, de todo, gentuza…Corbatitas, señoronas…de los cojones…, otros hablando solos…¡Ah!, cartelito: “Déme algo, es para comer”…, y eso…, con el tío doblado…, si es que se te cae el alma al suelo, ¡jolines, caramba…! Os digo, perecemos astronautas, y nadie nos dirige…, en el fondo, nadie sabe por qué está aquí…, en el centro…, en cualquier parte. No sabemos qué dirección tomar -excepto los listos, éstos es que se engañan a sí mismo que es la hostia lo bien que lo hacen…¡payasos!-, cuál es nuestro destino, nuestra meta (aparte de espicharla en el momento que toque, claro, que eso lo sabe cualquiera…, hasta los bobos…, bueno, si son muy, muy bobos, no…, ésta es gente especial…, necesita todo el apoyo del mundo y mucho cariño…, encima, ¡fíjate, si es que es para joderse!, además yo no sé si este personal vota…, por lo que tenemos al timón, me da que sí…, además los primeritos…, y lo que les manden…, eso, por la tele, joder.), no sabemos cuánto tiempo llevamos aquí, pero sí, sí…, creo que tenemos la sensación de que hemos llegado al final…, al centro…, así, a lo bobo, a lo bobo…ya hemos alcanzado el final del abismo, sin enterarnos. Mucho, mucho…, y en realidad estamos a oscuras…y en un laberinto…, pero así y todo: perlas y violines, oro de cristal…, aquí en el fondo, en lo profundo, en el centro, eso es.

 

Sigo caminando (eso, eso, como dijo el otro: caminante, no hay camino, se hace camino al andar…Sí, sí, y una hostia, Antonio…, lo que hay es que nada más nacer -sin que tú lo hayas pedido, si fuera posible, claro- te dan un par de hostias…, y luego una patada en el culo…, y ya sales disparado haciendo camino a la fuerza…, y es que te comes hasta la hierba para que el camino que te han marcado esté más decente…Una buena patada en el culo es lo que te pegan…, para que eches a andar…, a la puta fuerza, coño…, y es muy difícil ser libre, pocos, pocos hay, pocos), siempre al frente, adelante…¡que no se diga!

 

En el laberinto, apresados, encarcelados en una prisión que está dentro de otras muchas, infinitas.

 

Por esta calle, estrecha, con una sola dirección para que circulen los coches, con arbolitos plantados al borde de la acera, con bolardos para proteger al peatón…, muy bonitos; en esta calle, calle Virgen de las Angustias, hace dos semanas o así, uno, y no es el primero, que esto ya es que mosquea bastante, se tiró por la ventana, sí, ventana…, dio un beso a un familiar y dijo: “Bueno yo ya…”. Desde un cuarto se tiró, no es mucha altura, aunque en ese edificio el entresuelo, la entreplanta, era de una buena altura, pero, vamos, que puede que no la espiches al estrellarte contra el suelo…, de color, gris, por donde tú tanto paseas Dori, y siempre dejas un perfume, un olorcito a vida, a limpio…, se tiró, se lanzó, pues, el chaval…, veintitantos años o así, más o menos…, supongo que miraría que abajo no hubiera nadie cuando hizo el tarzán…, sí, creo que miró…¡Plas, pref, plasssss, poook…! Se estrelló, se mató…, no había ni sangre ni nada…, reventó, por dentro, se conoce…, bueno, pues por esta calle, por esta parte de la calle, por esta acera paso yo mucho…, desde que lo sé, oye tío, que sí, en serio, que me pego a la pared, no pegado, pegado, pero sí bien arrimado…, aunque hay días que voy así que tal y me digo: psssss, qué más da, que más da que me caiga uno…, pero que acierte, joder, que no te deje, así, tullido…No es el único sitio, que yo sepa, en esta deslumbrante y amarilla ciudad donde la gente se tira…a muerte por el balcón, ventana…No, no es la única, ni mucho menos; hace un mes, en mi barrio, un profesor de música de un instituto de enseñanza secundaria, desde un sexto, se lanzó…a la hora de comer…Así que yo, con esto de la crisis y tal, y la polla…, me ando con ojo…, no siempre, ya digo, a veces, no vaya a ser que algún títere me caiga encima…, ¡Joder!, a la madre de una amiga mía ya le han caído encima dos veces, dos vecinas, primero la madre y al poco la hija…, nada, no pasó nada…, el susto, los dos sustos…, hostia, que las dos vivían, viven, en un puto segundo piso…, que hay que ser gilipollas. A la madre, la receptora de los hostiones, de mi amiga tampoco le pasó nada grave, ni mucho menos, ahora que esta amiga del alma les tiene un asco a las frustradas suicidas…, está dando la barrila con que…¡las voy a denunciar, las voy a denunciar! Vale, que sí, mujer, que sí…, si es que este desfallecimiento de la economía nacional, europea…, mundial, está matando más personal que la famosa gripe española del año 1918…Es que hace falta más cultura, hombre, y sobre todo ser menos egoístas, que es que ya da un asco tanto individualismo, tanto yo, yo, yo y sólo yo, que le dan ganas a uno de ir a la luna…,¡tan bonita!

 

Estamos llegando al final, Dorotea, (voy a hacer un cigarro, cigarro, eh, picadura, eh, un momento…), también a lo más profundo…, no podemos elevarnos, salir. Luz, aire, horizontes…, nuestra mirada no llega más allá de cien metros. Sucio, todo, melancólico, y sí, eso es, queremos salir de un impulso muy fuerte, salir a la luz, llegar a ella…No podemos, seguimos danzando drogados y como locos por el fondo…, al andar parece que bailamos, somos muchos, todos, somos…Arriba, arriba, muy arriba brilla el azul ligero, puro. No sé, por aquí abajo hay muros grandísimos, muy fuertes, gruesos como la hipocresía y las sonrisa falsas y las ambigüedades y la cobardía, son de cemento…armado, muy altos…Estamos en el fondo Dorotea…, en un fondo, porque yo puedo saber que hay muchos…y más profundos, peores…Éste, en el que nos vamos ahogando…, a veces de risa, todo hay que decirlo, es jodido, bien, bien jodido de llevar. Bueno, al final todos la vamos a espichar, así que tranqui Dori…Estamos en lo que todos hemos convenido en llamar La Vida. Sí, eso es, peleando, imaginando cualquier cosa…, y todo para matar el aburrimiento…, para pasar el tiempo…hasta llegar a dejar de ser.

 

Sólo los muy ricos, y eso sí, que están bien de la cabeza, no notan tanto el Tiempo…, bueno y los pobres muy pobres, los miserables, siempre y cuando éstos estén, sí, locos, pero muy locos.

 

Violetas verdes, rosas de amor naranja, nubes grises, perlas de oro, lágrimas…, niebla. Sí, estamos aquí abajo, en el fondo del todo, de todo…, todos. Reina la muerte, je, je, je, eso a nadie se le quita de la cabeza…, que es ella la dueña, la que abre la puerta, la que te pega un empujón y te lanza al azul límpido, puro, en el que inmerso, ya sí, eres libre…, bueno, tampoco sé.

Hemos llegado, pues, sin darnos cuenta, como que no quiere la cosa, al Fondo. “–Hola”. “-Hola.”. Hablamos, vamos, venimos, llenamos el tiempo, el vacío, ¡cuesta la hostia! Pero ahí estamos todos, todos los hombres, como si fuéramos uno, un héroe, somos. Bien está, claro, no hay escape, esto es indiscutible. Calma un poco saber que es imposible, todo.

 

Nos cortamos las uñas, nos peinamos, nos arreglamos...,¡¿gusté?!, ¡¿no gusté?!

 

Y la Dori, despatarrada, con el corazón abierto de par en par, sin dobleces, entregada a todo, por completo, abierta al máximo, así, ahí está Dori. Lo quiere todo, probar hasta el veneno, emociones fuertes, está loca perdida, ¿sabes?, es buena, muy guapa, tiene unos ojos…, y unas cejas, negras, que te dejan ciego…, y, a la vez, se dejan ver, sus ojos…, como el estruendo de una tormenta, pero no hay ruido ni nada, pura belleza, sólo…, y se supera cuando sonríe…y los ojos, así, como achinados, ¡chispeantes!, se le ponen. ¡Ay, qué sonrisa! Limpia, la quiero con alguna peca, algún lunar…, con su pelo negrísimo, carbón, liso, muy bonito…

 

Tengo que quitarle de la cabeza esas porquerías…Tú, Dori, que casi lloras cuando lees en voz alta a algunos poetas españoles, de raza, con cojones…, ellos, digo; tú, cómo, cómo. Nada, no existes, creo que te sueño, eres un invento. Pura, como La Virgen, te quiero, sí, así…, y que engendres un Mundo nuevo, tú Sol, inmaculado, tú, Dori. Dori de los cojones, te sale el dinero por los ojos, se os pudren los billetes de quinientos lereles (euracos) en casa, se os olvida que los tenéis…de tantos y tantos que hay.

Tú, y tu piscina con luces, esas lucecitas, puro diseño, calmando, acariciando a todos en las noches transparentes, frescas, divinas, limpísimas, únicas, de verano…Tú…, tu casa, en lo mejorcito de Madrid.

 

FIN

 

 

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