Libro. “Marcando el paso”. J F RICO © (Pg. 123)

Aquí estamos, en carne viva, sin piel, con el sol encima, casi perpendicular, sólo veo una pequeña sombra, soy yo, ahí aplastado, en medio de este gran aparcamiento, como tres campos de fútbol es, no hay más que cuatro o cinco coches, aquí, justo en el medio, en el centro geométrico de esta superficie, con el asfalto casi derretido estoy, quieto, como una estatua..., para disimular hago como que miro la hora... en el reloj... que no tengo. Aquí plantado, como un poste... a las tres de la tarde… Hay una línea casi invisible que me separa de esto y... de la nada, de la muerte. Soy Regi, no me había presentado, estuve en Afganistán, voluntario, así, ya ves, como un gilipollas, y... al sol le suda todo los cojones…, abrasa..., sin saber lo que hace, yo ni me muevo para rascarme la punta de la nariz…, por ella cae el cristal del sudor, un diamante... o una lágrima..., nada, impasible, y van ya tres minutos ahí, como un clavo... Pufff , cuántos veranos me quedan todavía... Mantenemos el tipo, ya casi nos confundimos con la brea… y con la luz, ya casi somos invisibles... los dos..., mi sombra y yo...

Vamos, es el fin, el final, ya se acaba, esto ya se acaba…, ni un pelo, que no se mueva ni un pelo…, como una estatua… Diez minutos debo de llevar así…, ni pestañear…, los parpados como una persiana de plástico casi derretido por el sol, cerrados, sin presión,  así como caídos..., medio cerrados..., la luz los empapa…  y es inevitable, algo veo…, son papel de fumar mojado, los parpados;  parece que se me van a deshacer..., bueno, hay que mantenerlos así…,  caídos..., aguantando…, habrá cuarenta grados centígrados..., un calor de la hostia..., creo que es peor que el frío, el calor..., claro,  que depende de lo que tengas en la chola, de lo que te preocupe…,  de lo  que estás viviendo, los problemas y tal,  quiero decir.  Clavado…, diez minutos… ¡ Mi sargento, voy a romper filas, joder!,  ahora mismo,  ya…, aunque  este solo... en esta puta explanada..., la brea se derrite ¡joder!, ... bien…,  ahora un paso, un paso, pie derecho  hacia delante..., izquierdo..., más…, así , otra vez..., ¡hostias,  ya estoy andando!... Mi sargento, ¡ es usted una puta mierda!..., ya ve..., me largo..., eso es,  voy a la cafetería del parquin éste de los cojones..., estoy cerca..., ¿ve usted?,  ya está. Aquí  tienen aire acondicionado..., parece que me restriegan hielo por la espalda..., es el puto chorro de la máquina del aire acondicionado…, acondicionado de cojones..., parece que lo tienen puesto a bajo cero, a varios grados, ¡hostias!..., ahí,  al lado de esa columna, ahí hay que ponerse.  ¿Ve usted, señora?,  ¡eh,  señora…,  pedazo de putón,  ¿lo ve?!  A resguardo,  estoy yo ahora. Bien.


"Una Coca-Cola".  "¿Con hielo?" (qué te parece, tío, ¿con hielo?, dice…, cubitos de hielo). "Vale, sí"...  Ahí está…,  y lleva arriba una rodajita de limón… como si fuera una minúscula vela de un barco…, como una peineta,  cojones...,  la quito…, me bebo la Coca-Cola... Desde que no se puede fumar en los bares es que están jodiendo bien a la gente bien, pero bien, bien... Esto será un experimento de la Fuerzas del Mal para comprobar hasta donde aguanta  el rebaño…, cuántas cosas es capaz de obedecer...,  por absurdas que sean... Es la ley...

Dos euros, a joderse, la Coca-Cola, dos euros. Calma…


Continuará





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