NARRACCIÓN EN LÍNEA.

LIBRO. TÍTULO: TATUAJE II.

AUTOR: J. F. R. © 

 

TATUAJE II

      Comprenderá usted, cara de perro. Mierda. Como ajo. Me disfrazo, me pongo los pantalones, la camisa; abrocho todos los botones..., falta alguno, ¡bah!, es igual, no se nota.

Refunfuño; silbo (bajito), hablo solo.

A ver..., ¿el careto?, bien; un cigarro... ¡Vamos a la calle! Ilustrísima señora, la calle, eso es.

 

      A ver por aquí, a ver por allí. Bien. La misma edad que Jesucristo cuando empezó a predicar.

Vale, podemos hacer algo.

 

      El Pavo, Pavito, me hace una entrevista de trabajo. (Continúa) 

Indiferente, como si yo no existiera, corta la entrevista, por el teléfono (ya se sabe, las personas... o así, muy ocupadas, con poco tiempo..., con mucho trabajo... ¡Bien encarriladas!) que le ha sonado, al mamón, tres o cuatro veces..., y qué no te creas, no..., no se da ninguna prisa por acabar de... decir gilipolleces..., con esa cara, ¡tan bien afeitada..., una piel brillante... como su calva!

 

      ¡Es que ni me mira... ¡Hostias!

"Entonces -me dice la cerda, aunque es un tío, es la cerda- usted...". ¡¡Pinggg!!, para, vuelve a hablar por el telefonito de los cojones.

      En la pared, detrás de él, tiene una foto de su, lo que sea, familia..., ella (Continúa), un niño, un perro, su puta madre... y él, la cerda.

Sigue hablando..., me echa una mirada... de reojo; ya es que empiezo como a sudar; hago como que toso... y cargo en la boca saliva..., un grumo casi... (juas, juas, juas).

¡Ah!; ya ha terminado..., mira..., ¡qué coincidencia!, toser yo, y acabar de hacer la mamona él..., hablando. ¡Me mira!, lo miro, empieza a abrir la boca para sabe Dios qué..., porque a mí ya me tiene hasta huevos..., antes de que diga nada, antes de que le salga por la boca ni la primera letra de lo que me va a decir... el hijoputa, voy, y, con energía, con fe (¡Oh, Señor, Señor, tú que todo lo ves, tú que haces que todo encaje, que todo cuadre... ¡Oh!), iluminado por todos los parias de la Tierra, por su espíritu, su alma toda... que se unifica y condensa en mí, le suelto un lapo, un escupitajo..., un obús, una bala..., en línea recta, con potencia, en todo el careto. ¡Zas, plas! 

Se me pone blanco, el berza, la fantasmona, la cerda ésta...

La saliva, el impacto del misil le cae, se escurre entre la nariz, la mejilla y el canalillo que todos los seres humanos, sean de la raza que sean, tenemos debajo, justo, en medio de los dos agujeros negros que adornan (en este caso, con pelos blancuzcos) la base de la napia, que en el caso, aquí, de la cerda, es una napia más bien impersonal..., puesta ahí por la naturaleza por poner.

¡Hooostiaaas! Vaya, que me he quedado a gusto...; aunque un buen bofetón, con la mano abierta, que queda como más fino, hubiera completado la jugada..., pero bien sabido es, sobre todo, por los muertos de hambre, que en esta vida no se puede tener todo... Así que, ¡pchsss!..., es igual.

 

      Se levanta, se limpia, primero con la mano..., blanca, blanda; luego con un pañuelito que saca de los huevos... (Continúa) ¡Uy, uy, uy! Me levanto. "¡Voy a llamar a seguridad, es usted...", esto lo escucho cuando la abro la puerta del nido de la rata y estoy ya casi fuera... Voy tranquilo, nada de prisas... ¡Hala, a tomar por el culo!

 

      No tengo más que cinco euros en un bolsillo... de atrás... a la izquierda del pantalón. Por un escupitajo no creo que me denuncie (que es que está esto que a la mínima..., ¡te fusilan, joder!, hasta mirar a la luna, sin moverte, sin molestar, en un parque, parece algo así como sospechoso... "¿¡Qué hará ése a estas horas ahí..., no sé, no sé...!?", deben de pensar los que van, los afortunados que van a cumplir con sus obligaciones... cuando aún no ha salido el Sol.

Denunciar, ¿por un escupitajo?, no..., no, ¡no hay color! Di que estos cabrones tienen cámaras

,vigilan, graban... ¡La de Dios tienen!...

Pero, vamos, yo creo que al mandria ése le dará vergüenza ir y decir: "Es que uno..., mire, ése de ahí..., ¿se ve bien, verdad?..., me escupió... a la cara, sí, sí..., a mí, a mí... que soy el jefe..., el puto amo..."

 

      Pues vale. Está lloviendo (Continúa)..., a ratos sale el Sol, no hace frío..., hay un ruido de la hostia..., motos, coches, taladradoras y, atención, esto sí que es una batahola de la Virgen: ¡radiales!, sí, radiales..., ¡echan chispas, las cabronas!...

 

"Entonces, qué tal Pistolete, ¿qué tal la entrevista ésa..., de trabajo?".

"Bien, bien..., ¡hay gente fea de cojones!..., espero, no sé..., que me llamen".

La Momia, un tío serio. Sigue y dice: "Pero, hombre, ¡que te llamen, que te llamen!, ¿no?"

"No Momia, no, que no me llamen...,¡que me cago en la puta que los parió a todos!"

 

Salimos del bar, audazmente, sigilosamente..., reptando..., ¡sin pagar!..., y ahí, ahí, otra vez el puto ruido de la calle..., ¡la gran ciudad!, la puta mierda.

Miro al cielo y quisiera salir despegando como un cohete hacia él..., deshacerme allí, y ser azul, nada...

¡Ah!, la llamada de la Tierra; ahí, enfrente, ahí está..., un culo perfecto..., pantalones vaqueros..., ¡un culo!; yo le echo veintiséis a la tía, a la propietaria  de ese universo... Me tiene hipnotizado...

La Momia y yo..., sobre nosotros van volando, a nuestro ritmo..., a nuestro paso, ángeles, seis o siete..., son nuestros ángeles de la guarda..., se ríen, bailan..., nosotros nos arrastramos... y vamos cada uno para nuestro hogar, dulce hogar... Es la hora de comer, ¡cojones!

 

(Continúa) Ya están vomitando, vomitando nada, bilis... verde..., violeta..., del color de la monda de una patata, todos los pobres, los miserables, los desarrapados de todo el mundo..., ¡al mismo tiempo!

 

No nos decimos ni hasta luego, ¡hostias!, es mucho tiempo el que llevamos haciendo el mismo recorrido...

 

Hay que matar a todas las palomas, tío, son una plaga..., ¡mira que intento enganchar a alguna de una patada! ¡Ah, putas, la esquivan, se escapan! 

Voy a comer madera, perla, diamantes, voy a beber agua de una estrella..., voy a eructar..., me echo un cigarrito..., y siempre, siempre, veo, con la primera calada, tus cejas negras, tu cara... que es todo el mundo, toda la vida..., tu pelo negro, tus piernas..., y es que ni me miras, ¡so puta!

(Continuará) 

 

 

 

 

 

 

 

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