Vuelta al Hogar, dulce hogar (La Momia)

J F RICO  © Safe Creative / All Rights Reserved

 

Entrega I.

 

Nada, nadie..., cero. Limpiarse, lavarse los dientes..., los que haya..., el cepillo eléctrico, a pilas, es un buen invento...¡Zruumzrum...! Enjuagarse la boca..., ya lo de hacer gárgaras no, mira. Secar las cerdas del cepillo, y guardarlo para la próxima vez que haya que lavarse los dientes, que no tarda mucho en llegar. Esto un día y otro..., y más..., así...Toda la vida..., bueno, ya cuando no puedes ni con los huevos..., o no, nada, pues entonces ya nada.

 

La Momia era muy amigo de Borrego..., pero de eso ya..., otro día os contaré.

Peinarse, más o menos..., y ¡zis zas!, a la calle.

 

La mañana es agradable, ni frío ni calor; un poco de calor, quizá...Un cielo que brilla, por lo menos para ti, ¡eh, Momia!; es como un mar...sin agua, azul, como celofán más transparente que el normal. Hay suerte, la calle está limpia y mirando hacia arriba, por encima de los edificios, se puede ver un buen pedazo de él..., incluso oler, olerlo..., a salitre, a mar...Es que a ti, pedazo de Momia, todo, cuando está limpio, bueno, en calma, te huele a mar...Un bolsillo del pantalón, si está agujereado, es un problema ¡gordo! Ya si están tres de cuatro, ni te digo...Bueno, pues nada, la pasta a un calcetín en un bolsillo que esté sano, y sino, con un imperdible..., colgando por dentro...¡Tarjetas, tarjetas de Banco, sí, sí...!

 

Sujeta bien la cabeza, no dejes que te enrede y lo pases mal...Vete bien...Hombre, la voluntad hace mucho, ¡joder!

 

Para arriba y para abajo, de un lado a otro, todos, unos más deprisa, otros menos...Nada, pero si es que no van a ninguna parte..., hacer compras, pagar aquí, pagar allí...(Lo de cobrar ya es otro cantar), rellenar papeles, que si falta esto, que si no nos ha llegado...Hasta luego..., hasta luego...Vamos, que estoy casi seguro que si fuera por las ganas, muchos se cargarían a otros muchos...Creo, sin darle muchas vueltas, que hay algo de asco en el ambiente, en el aire, en los ojos de la gente.., sí, sí, mucha risita, pero los cojones, ¡se arrancaban la cabeza, coño! Ésta es tu ciudad, tu villa, tu población, Momia, tu cárcel..., la de ellos..., la de todos..., la misma en todas partes. Es así...Las hay peores, ¡eh!, a mí es que me dan un asco los que andan rebuscando en la basura...con un palo..., un gancho...Es que me da un asco.

 

Una maravilla se va a cruzar conmigo..., la miro cuando está cruzándose a mi lado, miro sus ojos (reposo del guerrero), miro discreto, con educación...¡No  me ve..., nada, soy el Hombre Invisible! Levanto la cabeza, miro al cielo, tan azul, ahí, a su aire, hago como que saco algo del pantalón, tuerzo tanto la cabeza hacia arriba, que el cogote está ya justo en paralelo con la acera..., me paro..., vuelvo la cabeza a su posición normal, la giro, miro hacia atrás y...mi vista, mi mirada, se estrella con gusto en un culo que se desliza, se aleja..., que se contonea -no mucho- como si me estuviera mandando a tomar por el culo. ¡Ah,aaah!, se perderá por ahí, por otras calles, por cualquier sitio...¡Seguro que ya tiene dueño, o al revés, él, ella es la dueña, tan contenta!

 

Recupera el ánimo, Momia, adelante, camina, sigue...¿Sabes a dónde vas?...

 

Continuará

 

Continúa (Entrega II)

 

¡Vamos a dar volteretas..., un asteroide, una roca, o así, un millón de veces mayor que la Tierra (dulce planeta azul), se va a estrellar, a chocar, sin compasión, con saña (los asteroides no tienen sentimientos..., en realidad, de tener, seguro que tienen más que nosotros; sí, los bípedos), con ella y la va a fulminar en menos de un segundo..., y seguirá su camino...¿a dónde?, como tú: ¡ni puta idea!

 

Tome, me dice un paisano, vestido como un exorcista, como un hombre de otro siglo..., muy antiguo; lleva sombrero..., me tiene mala pinta, algo viscoso, vicioso..., lento, sucio; la piel es muy..., es pálida. Me da un panfletillo, temas espirituales..., no, no, deje, deje, no quiero cháchara, ¿dinero?, sí, por los cojones...Adiós..., pero, bueno, antes de tirarlo, leo...algo:...Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí...

Hostias, qué te parece..., ¿es que acaso las apariencias engañan?...No sé. Más: Una prostituta entró donde estaba Jesús, llevaba un frasco pequeño de un perfume muy caro..., comenzó a mojar los pies de él con sus lágrimas; y se los secaba con los cabellos de su cabeza. Y se los besaba, y los ungía con su perfume...Esta mujer amó mucho...

 

Y La Momia piensa: en la noche, en la infinita noche, sin principio ni fin..., todo oscuro, mucho, absoluto, creo que la vida es la luz...

Vale, chaval, que el dinero no cae del cielo, ¡eh!

A los de "Compro Oro", a estos sí que les iba a dar yo para el pelo..., el otro día se ahorco uno que trabajaba en una funeraria...Se había divorciado..., estaba sin un chapo..., sin dinero, vamos, porque se lo había llevado todo la paisana, el piso, los hijos...¡Ju, ju, ju, juasss!

 

Momia, ya se te ha olvidado jugar al tute, a la subasta, a las cartas, al póquer, al gile...¿De dónde vas a sacar tú ahora un poquito de libertad, un poquito de dinero?

 

Mira el Cielo, reza...mientras caminas. Tú también palmarás, tranquilo, no hay problema..., pero mientras tanto..., nada, nada, créetelo, el dinero cae del cielo, sobre todo en esta mañana, con ese azul tan acogedor y optimista...¡Esto promete, tío!

 

Continuará

 

Continúa (Entrega III)

 

"Que se haga la luz, escuchad, escuchad el latido de mi corazón, también su silencio. Estaréis desarmados, os postrareis ante mí, os arrastrareis..., hacedlo ya, ¡vamos!..., a ver si así me molesto...aunque sólo sea en escupiros..."

Esta el tío con esta cantinela subido en un taburete en el parque de la Concordia..., unos se paran un momento, otros pasan..., miran, ríen... Tiene los pantalones subidos hasta la rodilla, una camisa verde, está despeinado, debe de medir un metro noventa como mínimo; me paro un momento, vale, no ha puesto nada para que le echen algo al bote..., algún céntimo...Es espectacular...Allí quedó, dando voces...¡La crisis!

 

Controla la chola, Momia, mira que te lo dicen..., ¿es que hablas solo?, ¿a qué viene esto de...no llores más mi niño, que ya tengo lágrimas suficientes para construir con ellas todo un Universo, nuevo, nuevo. No llores más, pequeño, yo soy el amor, la esperanza, la fe...No le hagas caso al dolor, cielo, por mucho que se empeñe..., intenta sonreír...Yo construiré en ese universo, también, un palacio de luz, esplendoroso, magnífico, donde todas las almas buenas encontrarán un sitio para estar todo el tiempo que quieran, en paz. No te creas que eso que llaman vida es tal, no; eso es un estercolero, una vergüenza, una parte del camino, parte que a su vez recorremos esquivando como podemos tantas emociones y tan reales que parecen una Montaña Rusa de ésas que hay en las ferias, en las fiestas.

 

No sufras más, amor. Deja al dios Tiempo, que forma parte de Él, de Dios, que haga su trabajo..., además, corazón, no te queda mas cojones que la cosa sea así...¡Hay noches muy bonitas, titilan (¡eh!, esto de titilan, amigooo...), arriba, en la oscuridad, las estrellas..., todas, las vivas, las muertas..., y hay tantas..., fíjate, muchas, la mayoría, no las vemos...Luego está el vacío total, donde incluso el bosón de Higgs no podría producir materia..., pero, nada, ahí también construiré un palacio de Luz...

 

El recuerdo, oloroso, de cuando volvía a casa en el autobús..., alguien pelaba una naranja y apestaba, me volvió a la realidad...En el viaje yo, sí, yo, La Momia, meditaba, con poco ánimo, sobre el sentido de la vida mientras veía una película de Kung-fu...y mantenía una sutilísima discusión sin palabras con el que iba sentado a mi lado, todo a cuenta de ver quién, finalmente, se hacia con el posabrazos que divide un asiento de otro.

 

Ahora, por la calle Vía de Ley...camino más despacio...y veo...tu vestidito de rosas, tu sonrisita de labios rojos, tu codo que me roza. En bicicleta, por Castilla, amarillo y sol, ¡Dios, Dios! Tu vestidito azul, tu carita con pecas. ¡Ah!, tu inocencia: “Y esto lo tendrías que ver tú, un día, conmigo, en bici...". Sí, sí, arroyo, agua, se va, se fue. Vestidito de amor; rositas de la noche, florecitas de risa. Tú y yo, trepidante; ya nada y nada. Vestidita de luz pura; vestidita, piel rosada, tarde violeta, azul oscuro, rosa fuerte. Castilla, allá, a lo lejos, en el fin, en el horizonte. Tú, tú, ¡Diooos!, tus labios de vida y carne. Y piedras de El escorial; muerte entre nubes dulces, amor, amorcito. Eternamente. Morirme entre drogas, drogado. ¡Aaaah! ¡¡La belleza!! Putos mamíferos, hijos de puta, ratas...asquerosas. Yo marcho.

 

Jesús, Jesusito de mi vida..., eres niño como yo..., Jesús, ¿quién soy yo?...No sé. Mi amor, en la lluvia, las gotas.¿Quién, me cago...en mi puta vida, soy? ¡¡Quién!! Esta luz amarilla. Hooostiiia. Dios, me iré, y ya está. Chillarán. Hostia. Escúpelos, escúpeles...y sonríe...Me iré.

 

Esta ciudad desde la que os escribo es la tierra de los cerdos-hiena. Miro al poniente y sigo la dirección del sol, voy, vuelo, me lleva la emoción y sigo al sol.

Mi casa mirará adonde yo quiera. ¡Así dé puñetazos al aire!, seguiré, claro, acabaré, algún día.

 

Me han dado hasta en el cielo de la boca; a todo he respondido con fuerza, he devuelto todos los golpes, y hasta los que he podido, los he multiplicado, sí, sin piedad, porque a mí me han golpeado con saña, y qué queréis, sin embargo, hay, hay...Y no puedo devolverlo, porque sólo tengo el más grande de los puñetazos recibido..., no puedo devolvérselo a nadie, pero no pido piedad para mí, ni compasión...,¡jamás! Yo peleo con quien da la cara, al aire, ¿qué le voy a hacer? No voy ni en barco, ni en coche, ni en nada; camino, ando.

 

¿Sabes?, el sudor, con este calor, se me mete en los ojos, parece que me los irrita, el pantalón se me pega a la piel (¡no va a ser a las uñas, joder!); el sudor, unas gotas cuelgan de mis pestañas, parecen cristales, brillo líquido de luz de estrellas, como lunas heladas, transparentes. Vamos, vaya, que yo camino. Adelante. No sé si habrá algo más, no sé. Sí sé que hay algo que sí siento, que me consuela, sí, lo siento así, pues..., parece que...

 

Doy vueltas y vueltas, como un ratoncito -oye, tío, que a mí los ratones me dan un asco de la hostia, aunque creo que lo voy superando, la verdad- en una jaula que es como una noria y nunca me muevo del sitio. ¡Ah!, sin embargo, que sí, yo viajo (no hablo de drogas, ¡cojones!), ¡qué de sitios visito, cuantas emociones vivo (para conocer personas y eso, leo biografías..., por decir algo). ¡Dios!, y eso en esta noria, en esta jaula...,y también por ahí.

 

Tormenta, una fregona, toda el agua derramada a mi alrededor, rodeado, pues, inundado, inundada mi cabeza por el agua derramada.

 

¡Pufff!, no sé, ésa no me mira. Ni me mira, oye, soy translucido..., como si no existiera, no me ve. Nunca podré darle, además, un beso, nada, nunca podré nada...Es morena, el pelo muy corto, mucho, negro, delgada, es..., con una medio sonrisa, como algo enfadada..., unos ojos que parece que se están riendo..., sonriendo...¡Y cómo anda, amigos, cómo anda!, mide cada paso, es como si flotara, ligerísima y pisando fuerte. ¿Yo?, yo nada, un ¡electrón-neutrino!, eso es. Y así será, por siempre, así será..., sí. Ya jode, ¡eh!, pues sí; nunca podré con ésa que ni me ve ni me mira...Nada.

 

Lleno de flores y de besos, eso, así quiero estar. ¡Bah! Una mierda. Todo, todo una mierda, una puta mierda, ¡cojones!

 

Hay un olor a mar, aquí, en el interior, a veces, aquí, en la tierra de los cerdos-hiena, que es que ¡me da un gusto! Suele ser por las mañanas, pocas veces ocurre. Así, el cielo, esas veces, está azul..., no sé, como con una neblina..., pero clara y...como, como vapor de mar. Pasa pocas veces. ¡Joder!, el olor a mar, en fin.

 

Continúa. Última entrega: IV

 

Yo, aquí, en esta ciudad, siempre he visto las piscinas privadas desde fuera..., las pastelerías, que me volvía loco de pequeño, pues eso, también, desde fuera..., el escaparate sólo, y más cosas. Menos mal que había..., que teníamos recursos, colarnos por la noche...y bañarnos en pelotas..., un día, una noche nos corrieron a hostias, ¿sabes? Y los libros, y los quioscos...¡Cómo soñaba con que un día se viniera abajo uno y que todo lo que en él había pudiera apañarlo yo...y llevármelo, gratis, a casa -dulce hogar-. Aquí nos dio la vida las bibliotecas públicas..., te hacías socio, sin pagar nada, claro, y allí, pues a leer..., sí, a leer y a...¡mangar libros...!, la de libros que sacamos metidos, pegados a la piel, encogiendo el estómago, para no hacer mucho bulto y con la camisa de tapadera...¡Un día..., o más de uno, nos pillaron..., oh, joder! Un policía municipal nos hechó un reprimenda...en un despacho..., nosotros calladitos..., a mí me da que le caímos bien. Este buen hombre, unos años más tarde murió acuchillado -junto con otros dos paisanos que tuvieron la mala suerte de estar por allí- por un chaval que, sí, estaba, y seguirá, esquizofrénico... Había entrado el tío en una ferretería y al salir de ella, con un cuchillo de la Virgen que había comprado, se lío, en una plazoleta a dar cuchilladas a quien se le ponía por delante...El policía municipal del que os hablo, llegó a desenfundar la pistola..., me da, creo que no se atrevió a disparar...¡Palmó! Hay gente buena, hombre...

 

Cuando tomo algo en la cafetería de Panillo, y no queda ya gente...Casi siempre pasa lo mismo, es difícil hablar de otras cosa, es difícil hablar..., pero bueno..., las consumiciones me salen gratis, incluso fumamos...porque la trapa del bar ya está medio cerrada, a media altura...No falla, coge carrerilla y empieza con el rollo...¡Amigos, con pasión!, dice, sin venir a cuento, esto siempre es así, sin venir a cuento...Dice: "Un cerdo de por aquí, tú no creo que lo conozcas, tiene, pico arriba pico abajo, unos mil quinientos millones de euros, o sea: su riqueza viene a estar por ahí, ¡buena cantidad, eh! Un asesino, un hijo de puta, un puto cerdo-hiena que tiene mil quinientos millones de putos euracos. Asesino. No tiene vergüenza, ni conciencia. No es un hombre. Una rata es más digna de vivir que él. Asesino. Toda la sangre de quienes esclavizas para que produzcan tu riqueza, teñiría el mar de rojo..., un océano teñiría. Asesino. Cerdo. No eres un hombre, eres el diablo, lucifer, y no tienes cojones para pegarte conmigo cara a cara, esto se lo tengo que decir un día a él, ¡eh, Momia!, de tú a tú..., pero tío, no hay manera. Cobarde, asesino (otra vez, joooer). Puede que haya otra vida, justa. En ella pagarás con dolor (yo sigo con mi consumición..., y el cigarrito..., es que casi ni lo oigo, tío), y arrancarte los dientes con alicates será una broma ante lo que te espera...si hay Dios. Hijo de la grandísima puta, criminal cobarde. No eres ni un ladrón que se juega la vida, ni un mafioso... de éstos que están así, en guerra...entre ellos y contra la Ley (¡hostia!, ssslurrrrfff, sorbito al Gin-tonic). Eres lo peor de lo peor, el diablo cobarde vestido de señor normal. ¡Hijo de la grandísima puta! (¡y dale!). Que algo te hiele el alma..., el alma..., que mueras entre dolores jodidos mientras tus esclavos te mean y escupen en la cara. Asesino (otra vez..., ponme otro, Panillo; vale, me dice..., y sigue). Podría arrancarte el corazón con una sola mano. Rascando. No soy una hormiga, soy un gigante, y te arrancaré el corazón. Basura.

 

Y así, en este plan, se pone hasta colorado, rojo, verde..., le sale saliva como si ésta fueran perdigones..., yo ya les tengo pillada la distancia, sé hasta donde llegan, los perdigones..., aunque hay días, mejor dicho, noches y noches..., siempre está uno aprendiendo. Esto es una cosa muy bonita de la vida.

 

Por lo que sea, la cabeza de este hombre es un misterio..., todas lo son, pero la de éste..., pufffff, cambia de tema y empieza con..., se pone a hablar de las mujeres que llevan una vida licenciosa..., de las putas, exactamente.

 

Sin tregua, ahora ya está verde..., bueno, todos los colores del arco iris tiene en el careto, Panillo..., exaltado del todo..., una ametralladora, parece, ya no son perdigones, ahora son..., es fuego real...Dice: "¡Salve, putas!, yo os quiero, con lluvia, con sol, con honor, con frío. ¡Honor, putas..., llenas de sentimientos. Limpias, con los ojos pintados. Alegres, y tristes, ¡por los cojones. Mujeres, madres, galaxias, sois la vida, dais la vida. Pero sólo vosotras, putas, limpias. Bondad, putas y bondad, y el sol, y el frío, en la calle, desafiando, intimidando a la vida, a la enfermedad, a la muerte. ¡Honor, putas! Reinas valientes. Reinas. Honor. En el frío, en la soledad, os envuelvo con mis brazos, y mis manos son madres, madres como vosotras. Putas, madres...Estáis desde siempre..., antes del principio del Tiempo..., y aún con los pies fríos dais calor, alumbráis al triste, lo ilumináis. ¡Salve, putas, honor, putas!”.

 

(No sé qué ha tomado, pero creo que ya le está haciendo un efecto, que es que ya ni controla, nada..., o muy poco). Continúa: (mientras hace una pelotilla metiendo el dedo tanto en la nariz que da la sensación -subjetiva, claro- de que le va a salir por encima de la cabeza, agujereada, ¡mamón!) "Gasolineros, ¿vosotros sabéis que todos tenemos que morir? Casas de los pueblos, con todo cerrado. Barro, luz amarilla, el salpicadero del coche...en mis ojos..., en mis putos ojos de los putos cojones..., que también morirán. ¡Oh! Tiempo, rey de mis penas, cruz de mis días. Puto tiempo...Sí, sí, vosotros seguid así, aplastados en el sofá, con las ventanas cerradas...¡El pijama, el pijama, Dios mío, y a dormir! Yo no, Panillo no, yo moriré de pie, andando, aunque sangre por la boca. En la calle, siempre". ("Sí! -pienso- ahí vas a estar..., y yo me quedaré sin priva gratis...Esto, Panillo, te pasa por tener el Bar, que ya lo tienes embargado, que la cosa ésta también te está jodiendo bien la cabeza, además de lo que, mira, ingieres..."). No se cansa, sigue: ... "Y cuando vomito, estoy más vivo que vosotros, sois basura, con vuestro dinero yo me limpio el culo".

 

Yo iba a decir algo, pero no no, hay que dejarlo que se desahogue, bien. Se le salen los ojos, ahora, están rojos, echan chispas..., no sabe, pobre, que todo es inútil, todo. Pero no se cansa del todo aún y..."Pasarán mil años y no habrá ya nada, nada..., hoteles color carmesí, tal vez".

 

-Bueno, tío, hasta mañana.

-¿Ya marchas...?

-Hasta mañana chaval (y es que vuelo...y oigo, así, como muy lejos...-"Hasta mañana, Momia").

 

Y nada más.

 

 J F R. © Safe Creative